Recorriendo EL VALLE

Partiendo de Almarza podemos recorrer varias rutas, las más significativas son: la Ruta del Valle y el GR-86 o Sendero Ibérico Soriano Almarza es pueblo de arquitectura recia y pasado ganadero, que ha dejado en herencia una iglesia del XVI y el palacio de los Montenegro. En él, hoy aula naturaleza de un colegio madrileño, teje Gloria del Válor el arte de Penélope y cuece artesas de tinte vegetal para darle color al lino, la seda o el esparto. Si es agosto y a primeros, quizá pueda comprar en la feria comarcal miel, embutidos o mantequilla. Si el día es seis y de enero, asistirá al intercambio del arca entre Almarza y San Andrés, donde se conservan los privilegios reales que aseguraban el uso de dehesas y montes comunales, y que sólo puede ser abierta ante las autoridades de ambas localidades (con una llave cada una). Más allá, a a muy pocos kilómetros de Almarza, Gallinero ofrece uno de los pocos restos del gótico civil de la provincia, además de un camino de paisaje dulce que conduce a la acebeda de Garagüeta. La extensa mancha, una de las más importantes de Europa, conforma un laberinto abovedado del que hablaremos más tarde, cuando la vegetación se nos cuele de lleno en el encuentro con la naturaleza. También se nos vendrá a la boca el robledal de Santos Nuevos, una de las dos ermitas de Almarza, enclavada en un monte sólido y centenario. De nuevo en la carretera general, el itinerario vuelve a obligarnos a desandar lo andado hasta llegar a la carretera de Tera, con casa solariega e iglesia góticas. Conduzca por la carretera que lleva al corazón del Valle. Vaya despacio. Disfrute. Está salpicado de aldeas blancas en las que ir parando. Inúndese los ojos de los robles de Rebollar, saborée el camino a Rollamienta, desvíese al balcón abierto sobre el valle del subyugante Villar del Ala. Más allá está Aldehuela del Rincón, con una dehesa de robledal y montes de infinitas gamas vegetales. Aparecerá en Sotillo. Quizá sea tiempo de sumergirse en la piscina natural que aprovecha las aguas del Razón. Hay miel de biércol y, como en varias localidades de la comarca, buen chorizo que poder comprar en el precioso caserío mezclado con las casas de los Indianos (si los vallejos hicieron las Américas también las Américas son responsables de buena parte de la fisonomía soriana, con hijos que emigraron y fundaron Sociedades Filantrópicas,financiaron carreteras, escuelas, frontones o alumbrado y regresaron para tachonar la arquitectura humilde de grandes edificaciones


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